25 de septiembre de 2011

6940 días.

Lo siento si alguna vez no me he comportado de la manera más correcta posible. Lo siento por haberos dado un consejo equivocado. Lo siento por no pasar más tiempo a vuestro a lado. Lo siento si alguna vez mis palabras han echo daño. Lo siento si quizás algún día he ignorado a alguien a propósito. Lo siento si no siempre puedo sonreír cuando estáis cerca de mí. Lo siento si he intentado esquivar a alguien por todas partes. Lo siento por esas miradas de odio que pueda haber dedicado. Lo siento por no haber respondido nunca a algunas palabras. Lo siento si mi ego me ha impedido ver vuestros problemas. Lo siento si en algún momento no he estado a vuestra altura. Lo siento por hacéroslo pasar mal alguna vez por mi culpa. Lo siento por hacerte creer que no os quiero y, lo siento, por quereros tanto.

Lo siento, pero gracias. Gracias por las muchas cosas que me habéis enseñado. Gracias por haber vivido conmigo los momentos más importante de mis diecinueve años de vida. Gracias por hacerme reír, por hacer que me divierta en los momentos no tan buenos. Gracias por aguantar mis lágrimas. Gracias por ayudarme a parar en una pendiente descendiente y sin frenos. Gracias por ayudarme a volver a empezar. Gracias por cada minuto que habéis pasado a mi lado, que será, como mínimo inolvidable. Gracias por ser como sois.
Gracias por haber vivido conmigo estos 6940 días.



 


12 de septiembre de 2011

¿Tres leyes más?

1. Cuando un anciano y distinguido científico afirma que algo es posible, es casi seguro que está en lo correcto. Cuando afirma que algo es imposible, muy probablemente está equivocado.

2. La única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más alla, hacia lo imposible.

3. Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.

Arthur C. Clarke

11 de septiembre de 2011

No fue un día más.

Vuelo 11 de American Airlines, Boeing 767, 92 personas a bordo.
Vuelo 175 de United Airlines, Boeing 767, 65 personas a bordo.
Vuelo 77 de American Airlines, Boeing 757, 64 personas a bordo.
Vuelo 93 de United Airlines, Boeing 757, 44 personas a bordo.

Los dos primeros acaban con el  World Trade Center. El tercero se estrella contra el Pentágono. En el cuarto, aparecen los primeros héroes de aquel fatídico 11 de Septiembre, esas personas anónimas que, aún sabiendo que iban a morir, se enfrentaron a los terroristas para evitar más muertos, en este caso, en el Congreso de los Estados Unidos.

2.973 personas, incluyendo 246 muertos en los cuatro aparatos estrellados (ninguno de los pasajeros de los aviones secuestrados sobrevivió), 2.602 muertos en Nueva York y 125 muertos en el Péntagono. Diez años después, aún permanecen 24 personas más desaparecidas. Entre las víctimas se contaban 343 bomberos y 60 policías, más héroes.

Miedo. Miedo fue la palabra clave en Nueva York durante aquel 11 se septiembre de 2001, pero acabó por extenderse al mundo entero durante meses. El miedo se palpaba en el ambiente, en las miradas de la gente, en los corazones. Era un miedo disimulado porque todos sabemos que una ciudad es dinámica, cosmopolita, frenética,... y más una ciudad como Nueva York, quizás la reina de las ciudades. 

Por aquel entonces, y a mis 8 años, 11 meses y 17 días, era consciente de la gravedad del acto por los centenares de muertos inocentes, gente que se había levantado una mañana, como otra cualquiera, y que había tenido la puta mala suerte de estar en el momento y en el lugar menos adecuado. Me asombraba lo rápido que puede cambiar la vida en cuestión de minutos, de como puedes empezar un día más y no acabarlo nunca, de todos eso niños como yo que podrían estar llorando a  5.372 km de distancia. Recuerdo como si fuera ayer cuando Matías Prats hacía una conexión en directo con Nueva York e impactó el segundo avión, en la otra torre y unos cuantos pisos más abajo que en la otra. Recuerdo las llamaradas que salían de las Torres Gemelas, el humo negro del Pentágono, la policía y los bomberos con las sirenas, la gente corriendo por las calles, una madre con su bebé intentando ponerlo a salvo...pero sin duda alguna, lo que más me impactó fue ver las imágenes de las personas que se tiraron al vacío desde alguno de los 110 pisos de alguna de las torres. Aún hoy me amarga pensar en la sensación de impotencia que seguro vivieron en aquel momento, y que seguro que nunca habían llegado a imaginar. Y admiraba a todas esas personas que pusieron en riesgo su vida para ayudar a los demás, aunque por desgracia, no siempre salió bien. Por supuesto, héroes.

Hoy, 10 años después, se me pone la piel de gallina al escuchar la triste melodía de aquel día, pero por desgracia hay gente que lo tiene mucho más presente que yo. Por todos ellos, debemos recordarlos como lo que fueron ese día: héroes. 

7 de septiembre de 2011

La ilusión es el camino.

"Esperanza puesta en una cosa positiva, como un sueño o proyecto"
 "Sentimiento de alegría que produce una cosa positiva o que se desea"

La ilusión es el camino. Ilusión es la palabra que deberíamos tener todos presente en nuestro día a día, para que nos ayudase a soñar y para que nos llevase a conseguir nuestros sueños. No es necesario ser positivos, no es necesario que todo salga bien, lo único necesario en creer, confiar en uno mismo.
Por desgracia, esto no siempre es así, y yo soy el primer ejemplo. Quizás por la sociedad en la que vivimos, en la que esperamos que nos lo den todo hecho, cada vez ponemos menos empeño e ilusión en alcanzar nuestro fin, cada vez nos rendimos más pronto, incluso antes de empezar, y eso no puede continuar así.

Yo, aún siendo gran aficionada al fútbol y al deporte en general, no soy partidaria de poner ejemplos que tengan que ver con ello, porque no toda la gente se sentiría igual de identificada, pero creo que es el momento de hacer una excepción: Echando la vista unos meses atrás, se dibuja una enorme sonrisa en mi cara recordando como 23 chicos consiguieron lo que muy pocos habían logrado hasta entonces. Hicieron que casi todo un país tuviese una ilusión, la ilusión de gritar gol, la ilusión de ser los mejores del mundo, la ilusión que hacía olvidar por 90 minutos todos los problemas del día a día... Y todo esto sin distintivos de raza, color, sexo, orientación política o religión. Sé que muchos lo criticarán porque cobran una millonada, et, (aunque esto es gracias única y exclusivamente a nosotros) pero jamás podrán quitarme la sonrisa de la cara cuando recuerde la cara de mi hermano pequeño, contento, alegre, campeón, ... pero sobre todo ilusionado. Y esto, señores, no tiene precio. Y como este, 50000 ejemplos más.

Sin desviarme del tema, creo que los sueños están sobrevalorados. Claro que hay que tener sueños a gran escala, pero también hay que soñar día a día, porque el conseguirlos, será lo que nos dé la ilusión para ir a por el siguiente.Las cosas pequeñas te hacen grande día a día.

Y nada ni nadie va a impedirnos ilusionarnos cada mañana por volver a ver el atardecer, y como decía un gran sabio "Mientras que el corazón tiene deseo, la imaginación conserva ilusiones".

5 de septiembre de 2011

Sueños

Hace mucho tiempo leí una frase que me hizo pensar un poco más: "La búsqueda del éxito demanda correr el riesgo de ser llamado soñador y de ser criticado por tener la osadía de aspirar a la cumbre".
Ese día decidí que quería que esa fuese una parte de la filosofía que rige mi vida: Soñar, saber que puedes conseguir ese sueño, luchar por ese sueño, conseguir ese sueño, y volver a soñar. No podemos esperar a que nos lo den todo hecho, tenemos que luchar por conseguirlo, no rendirnos hasta alcanzarlo, y cuando lo hayamos conseguido, volver a empezar.

Y todo esto sin importarnos lo que diga o piense la gente, que no las personas. Esas personas son la que estarán a tu lado, las que te animarán día a día, las que te ayudaran a llegar a la cima, y las que lo disfrutarán contigo.

También merece la pena recordar otra gran frase: "Triunfador no es el que vence a los demàs, si no el que se conquista a si mismo, frenando sus vicios y superando sus limites."

No hablo de sueños adolescentes, hablo de sueños de vida. Recorrer un largo camino nunca fue fácil, pero saber que el final es esperanzador te ayudará a caminar día a día, poquito a poquito.



Por desgracia, y tal y como lo he escrito un par de entradas atrás, todo esto se me olvidó con demasiada facilidad en este último año, y lucharé para que durante esta segunda etapa no ocurra lo mismo, y yo misma sé que lo conseguiré. Me costará más o menos, pero lo haré. Y si yo lo creo, nada ni nadie me lo va a impedir, porque yo si sé como hacerlo, porque la ilusión es el camino.

2 de septiembre de 2011

Septiembre




“Los amores de verano terminan por todo tipo de razones. Pero al fin y al cabo todos tienen algo en común. Son estrellas fugaces: un espectacular momento de luz celestial, una efímera luz de la eternidad, y en un instante, se van”

Ryan Gosling

31 de agosto de 2011

¿Volver a empezar?

Se acerca el momento. Otra vez. Cada vez estamos más cerca del inicio de un nuevo curso, una nueva etapa lejos de casa, y eso me hace revivir todo lo que pasó hace un año. Viví sin duda los peores momentos de mi vida con gran diferencia. Cada día era un tormento al que no estaba acostumbrada, como una aventura por el desierto, lejos de mi gente. Pensé en dejarlo todo desde el primer día. Creía que no estaba hecha de la pasta adecuada, que no sería capaz de superar las pruebas de la vida real después de 18 años metida en mi burbuja. Todo era nuevo para mí: lejos de mi amigos y de mi familia, de mi pequeño pueblo a la gran ciudad, de estudiar lo mínimo a que todo se me viniese enorme.
Después de un mes, y cuando todo parecía ir por buen camino porque ya conocía a gente, porque tenía los mejores que podía desear, cuando mis amigos de verdad habían conseguido que recuperase el ánimo al demostrarme que me querían regalándome el mejor cumpleaños de mi vida, esa misma, la vida, me tenía preparada la peor sorpresa que pudiese llegar a imaginar, y que no deseo ni a mi peor enemigo. Y no sólo por eso, que sí se convirtió en el peor día de mi vida, sino por las consecuencias que acarreó.
A partir de ese momento, es como si retrocediese en el tiempo un mes atrás, a volver a empezar, a volver a llorar todos los días, a volver a no dormir por las noches, a vivir esperando que llegase el momento de irse a casa y abrazar a tuyos. 
Poco a poco, demasiado lentamente, las cosas volvieron a una cierta normalidad. El año se fue haciendo más llevadero, pero eran inevitables esos momentos de bajón, en los que lo más fácil era dejarlo todo, y que gracias a las personas a las que más quiero, fui capaz de superar, aunque no sin dificultades. Había momentos en los que mi única motivación era no defraudar a las personas que más habían apostado por mí, y para mí, eso no era suficiente. Necesitaba algo más. Paso a paso fui encontrando ese "algo más" que me ayudó a continuar.
Pero también soy consciente de que si yo ahora mismo estoy escribiendo esto es porque lo he vivido, y sé que no podría haberlo hecho sin todas esas personas que me ayudaron y a las que estaré eternamente agradecida, porque me guste o no, es algo que iba a tener que vivir en algún momento de mi vida. 

Ahora tengo claro que una de las partes más difíciles de mi vida es decidir si abandonas o te esfuerzas más, y sé que con mi decisión voy a salir ganando, por mucho que hace unos meses no pensara lo mismo.