Vuelo 11 de American Airlines, Boeing 767, 92 personas a bordo.
Vuelo 175 de United Airlines, Boeing 767, 65 personas a bordo.
Vuelo 77 de American Airlines, Boeing 757, 64 personas a bordo.
Vuelo 93 de United Airlines, Boeing 757, 44 personas a bordo.
Los dos primeros acaban con el World Trade Center. El tercero se estrella contra el Pentágono. En el cuarto, aparecen los primeros héroes de aquel fatídico 11 de Septiembre, esas personas anónimas que, aún sabiendo que iban a morir, se enfrentaron a los terroristas para evitar más muertos, en este caso, en el Congreso de los Estados Unidos.
2.973 personas, incluyendo 246 muertos en los cuatro aparatos estrellados (ninguno de los pasajeros de los aviones secuestrados sobrevivió), 2.602 muertos en Nueva York y 125 muertos en el Péntagono. Diez años después, aún permanecen 24 personas más desaparecidas. Entre las víctimas se contaban 343 bomberos y 60 policías, más héroes.
Miedo. Miedo fue la palabra clave en Nueva York durante aquel 11 se septiembre de 2001, pero acabó por extenderse al mundo entero durante meses. El miedo se palpaba en el ambiente, en las miradas de la gente, en los corazones. Era un miedo disimulado porque todos sabemos que una ciudad es dinámica, cosmopolita, frenética,... y más una ciudad como Nueva York, quizás la reina de las ciudades.
Por aquel entonces, y a mis 8 años, 11 meses y 17 días, era consciente de la gravedad del acto por los centenares de muertos inocentes, gente que se había levantado una mañana, como otra cualquiera, y que había tenido la puta mala suerte de estar en el momento y en el lugar menos adecuado. Me asombraba lo rápido que puede cambiar la vida en cuestión de minutos, de como puedes empezar un día más y no acabarlo nunca, de todos eso niños como yo que podrían estar llorando a 5.372 km de distancia. Recuerdo como si fuera ayer cuando Matías Prats hacía una conexión en directo con Nueva York e impactó el segundo avión, en la otra torre y unos cuantos pisos más abajo que en la otra. Recuerdo las llamaradas que salían de las Torres Gemelas, el humo negro del Pentágono, la policía y los bomberos con las sirenas, la gente corriendo por las calles, una madre con su bebé intentando ponerlo a salvo...pero sin duda alguna, lo que más me impactó fue ver las imágenes de las personas que se tiraron al vacío desde alguno de los 110 pisos de alguna de las torres. Aún hoy me amarga pensar en la sensación de impotencia que seguro vivieron en aquel momento, y que seguro que nunca habían llegado a imaginar. Y admiraba a todas esas personas que pusieron en riesgo su vida para ayudar a los demás, aunque por desgracia, no siempre salió bien. Por supuesto, héroes.
Hoy, 10 años después, se me pone la piel de gallina al escuchar la triste melodía de aquel día, pero por desgracia hay gente que lo tiene mucho más presente que yo. Por todos ellos, debemos recordarlos como lo que fueron ese día: héroes.